Consejo 5

Jueves, 9 Octubre   

Para saber si nuestros anzuelos están perfectamente afilados ( y no nos da dentera) podemos pasarlos levemente por encima de nuestras uñas y comprobar su punta.

Cuando tengamos que empalmar dos líneas de muy diverso grosor, nunca debemos dar un nudo de sangre. A veces no queda más remedio que emplear un quitavueltas o torniquete o, en último extremo, una gaza y un nudo de clinch respectivamente.